domingo, 23 de agosto de 2009

Mierda.

Como duele, la puta madre. Aunque más me duele ser tan indeciso y cagar todo, aunque tal vez está bien, como mierda saberlo la reputísima madre.

Me daría la cabeza una y otra vez con la pared, pero no serviría de nada.
Y ella se enamoró de ese ideal, y yo se lo advertí, le advertí que no era así en realidad la cosa.
Ahora me siento mal, me siento un gusano insensible, no sé que hacer.
Vamos todavía, boludo. Total, para qué te vas a acordar que va a la psicóloga, que NO ESTÁ BIEN, que necesita ayuda y contención, no que la cargues con tus problemas de calentura.
¿Y apuesto que te morís de miedo ahora no?

2 comentarios:

Dr Calipzo dijo...

Veo por dónde viene la cosa.

Consejo: Tomate un par de váliums y dejá de analizar tanto las cosas.

KalebG dijo...

Graciah' dotor :P